A menudo, en consulta de logopedia nos encontramos con familias que acuden porque han notado que sus hijos respiran por la boca, roncan por las noches o tienen dificultades para masticar y tragar ciertos alimentos. Lo que a simple vista puede parecer una manía o un problema menor, en realidad puede estar escondiendo dos alteraciones muy estrechamente relacionadas: la respiración oral y la deglución disfuncional.
En la Clínica Melanie Marcos apostamos siempre por una intervención basada en la evidencia científica. Por eso, queremos explicaros en qué consisten estas alteraciones, cómo se relacionan entre sí y por qué es fundamental abordarlas a tiempo.
¿QUÉ ES LA RESPIRACIÓN ORAL Y QUÉ CONSECUENCIAS TIENE?
El ser humano está diseñado para respirar por la nariz. La respiración nasal calienta, filtra y humidifica el aire, preparándolo para llegar a los pulmones. Sin embargo, cuando existe un obstáculo (como hipertrofia de adenoides, amígdalas, alergias o desviación del tabique) o simplemente un mal hábito instaurado, los niños comienzan a respirar por la boca.
La literatura científica actual ha demostrado ampliamente que el síndrome de respirador oral no solo afecta a la calidad del sueño, sino que tiene un impacto directo en el desarrollo craneofacial (Gómez-González, 2024). Al tener la boca abierta constantemente:
- La lengua desciende: en lugar de descansar en el paladar duro (su posición natural), la lengua se sitúa en la base de la boca.
- El paladar se estrecha: al no tener la presión constante de la lengua, el paladar no se expande adecuadamente, dando lugar a un paladar ojival (alto y estrecho).
- Alteraciones en la mordida: es muy frecuente la aparición de maloclusiones dentales, como la mordida cruzada o la clase II esquelética, derivadas de este desequilibrio muscular (Gonçalvez et al., 2022).
DEGLUCIÓN DISFUNCIONAL (antigua deglución atípica)
Para tragar correctamente, los dientes deben estar en contacto, los labios sellados y la lengua debe ejercer presión contra las arrugas palatinas (detrás de los incisivos superiores). Hablamos de deglución disfuncional cuando estos movimientos no se realizan de forma adecuada. Lo más común es que la lengua se interponga entre los dientes frontales o laterales al tragar.
-> La evidencia clínica y científica confirma que existe una relación directa entre una postura baja de la lengua, provocada por la respiración oral, y el desarrollo de una deglución disfuncional (Borrás y Sanchis y Rossel Clari; Gómez-González et al., 2024).
¿Cuáles son los signos de alarma?
- Restos de comida alrededor de la boca al comer.
- Ruidos al tragar o masticar con la boca abierta.
- Necesidad de beber agua constantemente para poder tragar el alimento sólido.
- Movimientos exagerados de la cabeza o contracción de los labios y el mentón al tragar.
¿CÓMO AYUDA LA TERAPIA OROFACIAL Y MIOFUNCIONAL?
La intervención logopédica mediante ha demostrado ser una herramienta eficaz y con alto nivel de evidencia para corregir estos desequilibrios (Leal et al., 2025; Begnoni et al., 2020). Nuestro objetivo no es solo enseñar a tragar o a respirar, sino reeducar toda la musculatura orofacial.
El abordaje que realizamos consta de varias fases fundamentadas científicamente:
- Concienciación: paciente (y la familia) reconozcan el mal hábito.
- Reeducación postural: enseñar la posición correcta de reposo de la lengua y los labios.
- Fortalecimiento y coordinación muscular: a través de ejercicios específicos para labios, lengua, maseteros y buccinadores.
- Generalización: integrar el nuevo patrón de deglución y respiración en el día a día, automatizando el proceso.
Es fundamental destacar que este trabajo requiere una visión multidisciplinar. En muchos casos, el éxito del tratamiento logopédico va de la mano del trabajo de odontopediatras, ortodoncistas y fisioterapeutas para asegurar un desarrollo armónico de las estructuras orofaciales (Cenzato et al., 2021; Homem et al., 2014).
En Salamanca a 31/07/2026.
MARTA SÁNCHEZ – Logopeda especializada en terapia miofuncional y orofacial.
