Psicología
La psicología clínica es una rama de la psicología que se dedica al estudio, evaluación, diagnóstico, tratamiento y prevención de los trastornos mentales, emocionales y del comportamiento. Su objetivo principal es mejorar la salud mental y el bienestar psicológico de las personas, ayudándolas a afrontar situaciones difíciles, superar problemas emocionales y desarrollar estrategias para una vida más equilibrada.
Los psicólogos clínicos trabajan con personas de todas las edades y pueden intervenir en casos leves (como ansiedad por exámenes o dificultades de autoestima) hasta trastornos más graves (como depresión, trastornos de la personalidad o esquizofrenia).

¿Por qué la Psicología clínica es tan importante?
Ayuda a las personas a mantener o recuperar su equilibrio emocional, a entender sus pensamientos y a mejorar su calidad de vida.
Interviene tanto en fases tempranas como en fases avanzadas de trastornos como la ansiedad, depresión, estrés postraumático, trastornos alimentarios, entre otros.
Enseña estrategias para afrontar conflictos familiares, duelos, rupturas, enfermedades crónicas, problemas laborales, etc.
Ofrece apoyo profesional durante crisis vitales, evitando que los problemas emocionales se agraven.
No solo actúa cuando hay enfermedad: también ayuda a mejorar habilidades sociales, autoestima, toma de decisiones y bienestar general.
Nuestras especialidades

Psicología General Sanitaria

Terapia Cognitivo Conductual

Terapias de 3ª Generación
PSICOLOGÍA GENERAL SANITARIA
La psicología general sanitaria es una especialidad de la psicología que se enfoca en la evaluación, diagnóstico e intervención en aspectos emocionales, conductuales y psicológicos que afectan la salud mental y el bienestar de las personas, sin que necesariamente exista un trastorno mental grave.
La psicología general sanitaria es una disciplina centrada en el cuidado de la salud mental y emocional desde un enfoque preventivo, terapéutico y educativo. Su objetivo es ayudar a las personas a gestionar sus emociones, superar dificultades cotidianas y promover un bienestar psicológico duradero.
Es una herramienta valiosa y accesible para cualquier persona que desee sentirse mejor consigo misma y con su entorno, incluso sin tener un diagnóstico clínico grave.
TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL
La Terapia Cognitivo-Conductual es una herramienta psicológica altamente efectiva que permite a las personas entender cómo sus pensamientos influyen en sus emociones y comportamientos, y les enseña a modificarlos para lograr un mayor bienestar emocional y funcional. Gracias a su enfoque práctico y estructurado, es una de las terapias más utilizadas en todo el mundo.
La TCC se desarrolla a través de un proceso estructurado y colaborativo entre el paciente y el terapeuta. Se basa en los siguientes principios:
El terapeuta y el paciente trabajan juntos para identificar pensamientos automáticos, creencias irracionales, emociones y conductas que mantienen el malestar psicológico.
Consiste en analizar y cuestionar los pensamientos negativos, sustituyéndolos por interpretaciones más realistas, equilibradas y funcionales. Por ejemplo:
- “No sirvo para nada” → “Estoy teniendo un mal día, pero eso no define mi valor como persona.”
Incluye técnicas para modificar comportamientos desadaptativos y promover hábitos saludables, como:
- Exposición progresiva a situaciones temidas (en fobias o ansiedad)
- Entrenamiento en habilidades sociales
- Refuerzo positivo para conductas deseadas
- Planificación de actividades agradables
La TCC también enseña al paciente estrategias prácticas para afrontar el estrés, resolver problemas, tomar decisiones, mejorar la autoestima o manejar conflictos.
Al finalizar el tratamiento, se trabaja en la consolidación de logros y en preparar al paciente para manejar futuras dificultades por sí mismo.
TERAPIAS DE 3º GENERACIÓN
La terapia de tercera generación (también conocida como terapia de tercera ola) es una evolución dentro de la psicología basada en las terapias cognitivo-conductuales, que pone el foco no solo en cambiar los pensamientos o conductas, sino en la relación que tenemos con nuestras emociones, pensamientos y experiencias internas.
Estas terapias se centran en el contexto, la aceptación, la atención plena (mindfulness), los valores personales y el compromiso con acciones significativas, más que en eliminar los síntomas directamente.
A diferencia de las terapias tradicionales que buscan corregir pensamientos «distorsionados», las terapias de tercera generación enseñan a aceptar esos pensamientos sin juzgarlos, y a enfocarse en vivir una vida coherente con los valores personales, aunque haya malestar emocional.
Algunas de las terapias más conocidas dentro de este enfoque son:
Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)
Enseña a aceptar el malestar emocional y comprometerse con acciones basadas en valores personales.
Terapia Dialéctica Conductual (DBT)
Combina aceptación y cambio, y se usa especialmente en trastornos de la personalidad (como el límite), impulsividad y conductas autolesivas.
Terapia Analítico-Funcional (FAP)
Se centra en la relación terapéutica y los patrones de comportamiento dentro del contexto de la interacción con el terapeuta.
Mindfulness o atención plena
Técnica presente en varias terapias de tercera generación, que consiste en observar pensamientos, emociones y sensaciones con una actitud abierta y sin juzgar.